9 No sigas mirando mis pecados;
quita la mancha de mi culpa.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio
y renueva un espíritu fiel dentro de mí.
Salmo 51
En la vida cristiana el arrepentimiento es vital. Dios puede ver el pecado en nuestro corazón que se niega a dejar de ofenderlo. Si Dios puede ver el pecado, no estamos exentos de su mirada santa. Por eso arrepentirse es tan importante. No se trata de llorar. Es cambio. Transformación. El primer paso es la culpa que nos produce reconocer que hemos ofendido a Dios. De hecho el Espíritu Santo se encarga de eso. Después viene la vida que Dios da GRATUITAMENTE a nuestro corazón. La vida que Dios nos da se llama cambio de corazón, algo que David pidió en este salmo. Aprendamos del arrepentimiento.
Sentimientos de culpa
La culpa es necesaria. Sé que no te gusta, sé lo que se siente. La culpa incomoda, golpea la conciencia; pero su objetivo es noble: reparar el daño. Te ayuda a estar consciente de que hiciste lo malo. Te ayuda para arreglar la metida de pata que hiciste.
Y cuando hemos ofendido a Dios, la culpa ayuda.
Dios no quiere que nos sintamos culpables, su deseo no es hacernos sentir mal, pero cuando hemos hecho lo malo ¿cómo podemos darnos cuenta de lo que hemos hecho?
El Espíritu nos lleva a toda verdad. La verdad que el mundo no quiere oír es el arrepentimiento porque se niega a aceptar que ofendimos a Dios.
9 Ahora me alegro de haberla enviado (la carta), no porque los haya lastimado, sino porque el dolor hizo que se arrepintieran y cambiaran su conducta. Fue la clase de tristeza que Dios quiere que su pueblo tenga, de modo que no les hicimos daño de ninguna manera.
2 Corintios 7:9
Si tú ya te arrepentiste, si ya no quieres saber nada de lo malo que has hecho, si ya te alejaste del mal, ¿cómo limpias tu conciencia? ¿quién te quita eso que sientes?
La conciencia no la puede limpiar ningún ritual. No se limpia con buenas acciones. Y en el caso contrario, la conciencia se puede cauterizar. Pero eso deja a la humanidad destrozada, dispuesta a matar sin tener miedo a las consecuencias de sus actos. Hay g3ente que hace lo malo y jamás se siente culpable. Nadie desea eso.
Solo Dios puede limpiar al ser humano.
Dios ve el pecado
Dios es santo. Su santidad es el adorno mismo del lugar donde Él está. Por eso todo el que quiera estar donde Él está, tiene que estar en santidad. Es la santidad la que nos hará ver a Dios. ¡Qué gran noticia es saber que veremos a Dios con nuestros ojos!
Pero aún más sorprendente es saber que Dios, el Dios santo y todopoderoso, ve el pecado. ¿Qué pasa cuando Dios ve algo que le desagrada tanto como el pecado?
Si por la pureza de tus ojos no soportas ver el mal ni los agravios
Habacuc 1:13
El remedio
¿Te sientes culpable? Qué bueno. El remedio es fabuloso: Dios te dará un corazón nuevo. Un corazón limpio. El corazón que traemos «de fabrica» no es muy bueno, no es el mejor modelo ni tiene las últimas actualizaciones. ¿Quieres un corazón nuevo? Busca a Dios. ¿Tienes algo que te hace sentir culpable? Busca a Dios.
Parece que es algo nuevo, pero ya se había dicho hace miles de años. Moisés dijo esto:
6 »El Señor tu Dios cambiará tu corazón y el de tus descendientes, para que lo ames con todo el corazón y con toda el alma, y para que tengas vida.
Deuteronomio 30:6
Ezequiel hizo lo mismo cuando de parte de Dios dijo:
26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo.
Ezequiel 36:26
¿Para qué tener un corazón nuevo? Para obedecer. A este mundo no le gusta obedecer. A nuestro corazón sin Dios no le gusta obedecer. Conozco a muchos cristianos de nombre. Y conozco a algunos que obedecen por amor. Y porque Dios les cambió el corazón.
A Dios le agrada hacer las cosas nuevas. Tal como te lo promete hoy con tu corazón. ¿Tú qué quieres? Seguir por el camino que has transitado durante tanto tiempo no llevará a la vida eterna. Que Dios te cambie el corazón sí.
Acepta la cirugía.
Si quieres aprender más sobre el arrepentimiento te sugiero estas entradas:
Deja un comentario