Vida en el desierto

• •

¿De verdad estás arrepentido?

David supo cómo responder cuando ofendió a Dios.

La mayoría de los que seguimos a Jesucristo cuando fallamos, no sabemos cómo responder.

Aún más importante: supo cómo responder después que Dios lo perdonó.

En la entrada anterior vimos a Miqueas que preguntó sobre la particularidad de Dios.

Después enfatiza la misericordia de Dios cuando dice:

No seguirás enojado con tu pueblo para siempre,

porque tú te deleitas en tu amor inagotable.

Miqueas 7:18

A Dios le encanta, se deleita en mostrar su amor inagotable. Y muchas veces, aunque no lo pidamos.

Que buena noticia es que Dios se molesta, pero no para siempre.

Sí, David conocía a Dios y le dijo:

Ten misericordia de mí, oh Dios,

    debido a tu amor inagotable;

a causa de tu gran compasión,

    borra la mancha de mis pecados.

El que conoce a Dios sabe que Dios perdona. Él envió a su Hijo para salvarnos. Si eso no es prueba suficiente de que perdona, nada más servirá para mirar su asombrosa misericordia.

Alguien avergonzado con lo que hace, pide perdón. Como David:

Contra ti y solo contra ti he pecado;

    he hecho lo que es malo ante tus ojos.

Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices

    y que tu juicio contra mí es justo.

Era pecador. Y uno de los peores.

Pero a diferencia de mí de pequeño, mientras insultaba a otra persona sin entender qué significaban, mi palabras, David sí sabía qué hacer después de pecar:

Salmo 51:16-17

16 Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno.

    Tampoco quieres una ofrenda quemada.

17 El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado;

    tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.                                 

A veces pensamos que lo que hicimos con nuestro pecado no es tan grave, y que Dios tiene la obligación de perdonarnos. No es así. Dios quiere un corazón arrepentido, uno que voltee a ver a Dios y sepa que se equivocó. Sin estar convencidos que le fallamos a Dios, no podemos ir ante Él para pedir perdón.

Deja un comentario